
Muchas veces esperamos demasiado de las personas, pero ¿acaso somos capaces de intercambiar su lugar y hacer lo que esperamos que ellos hagan? Es la mejor pregunta que nos podríamos hacer, para ver si es en vano la espera, podemos estar ahí mucho tiempo esperando lo que jamás sucederá. Las cicatrices ajenas se ven sencillas, pero si las trasladamos a nosotros nos podemos dar cuenta que en realidad es mas prefunda de lo que creíamos.





